Plan de Continuidad del negocio- La Pandemia y Otros Riesgos

por Susurradores_Blog

Plan de Continuidad del negocio- La Pandemia y Otros Riesgos

Después de siete meses de haber sido identificado el primer caso de contagio con el coronavirus (SRAS-CoV-2), es mandatorio que las empresas tengan claro cuál es el impacto que ha tenido y seguirá teniendo la pandemia en sus operaciones y resultados sociales y económicos y cómo gestionarlo.

Si al inicio de esta pandemia, la organización no contaba con un Plan de Continuidad del Negocio (PCN) y aun teniéndolo, seguramente la primera respuesta al riesgo a la enfermedad del COVID-19 de sus colaboradores y de la población general, fue reactiva.

Difícilmente una empresa había evaluado de manera destacada un riesgo que pudiera interrumpir sus operaciones como este del contagio con el coronavirus y en consecuencia, no tenía contempladas acciones para garantizar la continuidad aun cuando fuera parcial, de su negocio.

Hoy en día y pasado el tiempo desde el primer caso de contagio en diciembre de 2019, las acciones reactivas deben ser reemplazadas por acciones proactivas, planeadas metodológicamente, que construyan estrategias de continuidad del negocio, en respuesta a la interrupción de sus procesos críticos, a la pérdida de sus recursos, a la imposibilidad de satisfacer sus necesidades financieras y a los requerimientos de los clientes.

Lo anterior sin dejar de lado el análisis de probabilidad e impacto de otros riesgos de interrupción que pudieran presentarse de manera espontánea como siniestros naturales o provocados por el hombre, ataques cibernéticos o actos de terrorismo.

Para gestionar el riego de la pandemia y los demás riesgos que puedan interrumpir el negocio, las empresas deben hoy, más que nunca, desarrollar y poner en marcha un Plan de Continuidad del Negocio (PCN), que incluya las decisiones y acciones que se deben implementar ante la presencia de siniestros que afectan los procesos y recursos críticos de la organización.

La construcción del PCN es un proceso metodológico que se enmarca dentro de las mejores prácticas de la industria y la norma ISO 22301 de continuidad del negocio, que le facilitará a las empresas evaluar los riesgos de interrupción de sus operaciones, más allá del COVID19, analizar el impacto que está teniendo y seguirá teniendo en los procesos y los recursos del negocio, identificar las estrategias viables para dar continuidad a la operación, definir los equipos de gestión de la continuidad, todo esto plasmado en decisiones y acciones a seguir para continuar con el funcionamiento de la organización.

Partiendo de la existencia de un riesgo como el contagio de las personas con el coronavirus, se debe continuar con la identificación de otros riesgos de interrupción del negocio como los de ciberseguridad, terrorismo y otros más y con la evaluación de los controles para mitigarlos. Como producto de esta actividad se emitirán conclusiones sobre las fortalezas, debilidades o inexistencias de controles y los planes de tratamiento que corresponden.

El objetivo del “Análisis del Impacto en el Negocio” es determinar la criticidad de la interrupción en los procesos y los recursos que lo soportan, originada por la pandemia del COVID19, por los riesgos de ciberseguridad, de terrorismo y por los demás riesgos de discontinuidad. De manera particular ¿Cuál es el impacto adicional, que trae consigo las medidas que tienen que tomar los gobiernos para contener la pandemia?

Valorar este impacto, que puede llevar a la empresa incluso a no poder operar ni siquiera parcialmente, es definitivo para identificar estrategias de contingencia internas y externas, factibles.

Las estrategias de continuidad pueden ser internas y externas de acuerdo con las opciones de operación de los procesos dentro o fuera de la sede de la empresa. Si por ejemplo, bajo las reglas de contención de la pandemia o la ausencia de enfermos de COVID19 o la materialización de un riesgo de ciberseguridad o terrorismo, es posible continuar operando los procesos críticos en la sede de la empresa, estamos hablando de una alternativa de contingencia interna, en caso contrario, debemos hablar de alternativas de contingencia externa.

Las alternativas de contingencia externa que se han generalizado por razones de la pandemia son el teletrabajo y el comercio electrónico. Los procesos de suministro, venta y distribución de bienes y servicios, que se hacen fuera de la sede de la compañía o de sus sucursales, se están haciendo de manera virtual, en la medida en que la empresa tenga como hacerlos.

Estas estrategias de contingencia han obligado a las empresas a fortalecer sus plataformas tecnológicas o a desarrollarlas, para reducir la presencia de personas en los sitios de la organización, reduciendo la probabilidad de contagio.

De todas formas, se debe reconocer que existen procesos, por ejemplo los de producción o prestación del servicio, que solo se pueden ejecutar en la sede de la compañía, lo que reduce o incluso elimina la posibilidad de que la empresa opere a plenitud. Tal es el caso de los hoteles y restaurantes.

Una vez definida la estrategia de contingencia, esta se debe plasmar en un plan de acciones y decisiones, el Plan de Continuidad del Negocio, liderado por un equipo que oriente el funcionamiento de la organización durante la crisis y posteriormente en su regreso a la “normalidad”.

Este plan debe ser socializado a toda la organización para asegurar que cada miembro de la empresa sepa que hacer, cómo, cuando y donde y que medidas de protección en el caso del coronavirus, se deben tener para evitar la materialización del riesgo de contagio.

Fernando Ramírez Duque  – Experto Susurradores

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